CONFIGURANDO PROTOTIPOS

Publicado: 22 julio, 2010 en PSICOLOGÍA

La ausencia de absoluta racionalidad del hombre en cualquiera de sus actos, nos dejan a la deriva emocional; desde sí, la información que esta predeterminada al nacer como la que iremos adquiriendo en el tiempo, está totalmente sesgada y la memoria es un ícono por antonomasia.

Pero como demostrar la poderosa interferencia emocional ante aquellos que se consideran al menos 50% racionales;  un sencillo ejemplo se pueda dar dentro del complejo ejercicio de toma de decisiones, en el presente artículo definiré someramente el Efecto Halo  o Sesgo Cognitivo que generaliza una característica especifica al todo.

Desde Thorndike con su publicación en Journal of Applied Psychology (1912) donde bautizó este fenómeno, hasta las últimas declaraciones del psicólogo Gary Marcus, la presencia de este concepto siempre la hallaremos, en nuestras más concienzudas opiniones. Cuando nos enfrentamos a una característica aislada del individuo y esta se expande hacia su personalidad o aptitudes, pese a que dicha característica no tenga relación directa con la evaluada, el Efecto Halo prima en el discernimiento y es que la subjetividad es tan poderosa como para crear una verdad personal, donde frente a un factor positivo se generaliza a toda la persona, contrario al Efecto Horn que lo hace en lo negativo. La percepción de personas nos da una idea  referente “a las emociones que dichas personas experimentan, nos permite formarnos una impresión relativamente unificada de ellas, realizar atribuciones sobre la causa de su conducta y, en última instancia, nos permite actuar de una determinada manera” (Moya, 1994).

Este efecto, al tratarse de simples dictámenes domésticos no causan ningún tipo de daño, incluso suelen ser  útiles por la rapidez de respuesta que conlleva un prejuicio y no el complejo trabajo de buscar la razón de la razón y así infinitamente; pero un supuesto problema surge en materias especificas poniendo en riesgo el análisis de una investigación o la selección de personal, considérese que quienes realizan este tipo de actividades son seres humanos con creencias, paradigmas y conceptos que se han ido reforzado dependiendo de la cultura de donde provienen, la educación recibida o las eventualidades vividas con las consecuencias que conllevan, victimas también de la contaminación mental que se va adhiriendo en nuestra memoria donde todo información se confunde con la precedente y luego mimetizan, haciendo difícil la separación; sus valoraciones se basaran en función de lo anterior.

Categorizar basados en el nivel de semejanza de la persona sobre la que opinamos y otra típica que nos resulta familiar, genera configuraciones de personalidad prototípicas frecuentes en nuestra subcultura. Un prototipo puede considerarse como «una base organizacional para estructurar la codificación de información nueva que nos llega de una persona, suministra expectativas sobre su conducta futura y ayuda a la recuperación de su conducta pasada» (Cantor y Mischel, 1979, p. 42).

Gary Marcus lo explica con un evento reciente, citando el común prejuicio que todos los cantantes son atractivos y, si alguien cobra presencia en una dimensión (físicamente atractivo), automáticamente consideramos  que lo hace en las demás dimensiones (cantar de forma óptima). Pero hay un shock momentáneo cuando, verbigracia, sucede un caso mediático como el de Susan Boyle, una mujer no muy atractiva que tenía un registro vocal admirable y es donde nos damos cuenta que cierta característica no determina un todo y que no existe una especie de conexión automática entre estas. Las características físicas son independientes del registro vocal aunque lo usual sea que los músicos son atractivos además de ser excelentes cantantes y si conocemos a alguien atractivo, aunque no cante bien , tendemos a imaginar que lo hace mejor de lo que realmente realiza, al menos inicialmente.

A modo de conclusión, podríamos afirmar que todo lo anterior se sedimenta en la memoria, un producto de la evolución aunque impreciso dentro de una estructura no muy sofisticada pero si compleja, el hipocampo y la corteza pre frontal, cada día reforzada y contaminada mediáticamente haciendo de este efecto casi imposible de evitar.

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