DESINSTITUCIONALIZANDO LA CORRUPCIÓN

Publicado: 25 julio, 2010 en NOCHE Y DÍA

Introducción

La corrupción es un mal que se va petrificando en la sociedad, cada vez son más los esfuerzos para erradicarla pero a la par vemos su normalización y como sus actores con cinismo siembran la duda o utilizan la argucia legal para que pase desapercibida o sin la importancia debida. Sin embargo suponer que con normatividad, acciones aisladas o de forma mediática lograremos desaparecerla de facto es un error comprobado. La idea que sustentare esta basada en la necesidad de la transición para extirpar del inconsciente colectivo esta forma de pensar y reforzar las instituciones.

Breve Historia de la Corrupción Nacional

El Estado peruano ha pasado por una serie de evoluciones e involuciones en su transcurso histórico, desde la conglomeración de la época precolombina hasta la proclamación de la independencia, como menciona Oscar Espinosa de Rivero:

“…el estado peruano que tenemos hoy en día es el resultado de una larga historia de procesos sociales”

La idea de desintegración y segregación de algunos grupos ha ido reforzando la información cultural, la constante en el Perú ha sido el hegemón opresor: los incas, los colonizadores españoles, los grupos de poder económico, etc. dentro de esas cúpulas encontramos que de alguna forma se beneficiaban de la situación, lo que generaba injusticias.

Por nuestro actual sistema, podríamos decir que el tema de la corrupción comienza hacerse notorio durante la colonia, donde en algunos casos era considerada justa y necesaria. Después de la independencia en 1821, de acuerdo a Basadre, antes de la retirada del libertador San Martín comenzaron ya las divisiones por el acceso al poder, los contubernios y la predominancia del interés propio al nacional. Las palabras de San Martín serian proféticas hasta el día de hoy:

“…Peruanos: os dejo establecida la representación nacional; si depositáis en ella una entera confianza, cantad el triunfo, sino la anarquía os va devorar…”

Lamentablemente el egoísmo generó de alguna forma esa anarquía que no nos abandona y engrosa la idea que desde nuestro inicios republicanos, la corrupción se convirtió en una constante, los ejemplos que da Basadre en “La historia de la república del Perú “son obvios, no obstante por diversos factores como la masificación de los medios de información, inicios de la organización de la sociedad civil o ampliación de derechos, los últimos 25 años han sido fatales especialmente en la maquinaria de corrupción de los años 1985 -1990, la híper corrupción escandalosa consecuencia de dos periodos durante 1990-2000 y el cinismo corrompido de nuestros días.

Estos gobiernos han hecho mucho mas daño que el supuesto, porque si bien es cierto los demás jefes de estado también tuvieron una serie de actos dudosos, los actuales hechos son televisados o enviados por redes sociales afectando a los menores de edad que conviven con la corrupción creyéndola habitual.

La transición

Después de un gobierno corrupto siempre  aparece un mesías que se asquea de lo sucedido aunado a un rol simplista de la oposición, la historia nos demuestra que la mayoría de tales defensores de la democracia también están dentro del circulo vicioso, por ejemplo: cuando se retorna a la democracia a inicios de los ochentas es sabido que se crearon miles de puestos de trabajo, en algunos casos absurdos, que perjudicaban el arca estatal; pasado ese lustro se criticó al anterior presidente y se prometieron medidas para actuar con claridad pero se convirtió en un sardónico discurso, porque se crearían más puestos de trabajo con el requisito de la carnetización y concluye con debacle económica, el país indignado y herido piensa que será rescatado por una  “mano dura”, eligen a alguien que extirpará la corrupción de raíz y es sabido que lo funesto que fue el gobierno de inicios de los noventas (venta de consciencias y líneas editoriales) y su fin abrupto. En el año 2001 aparece la buena intención de la transición, que se refuerza en los medios de comunicación y en la elección de personalidades de positiva trayectoria moral, pero este hecho dura menos de un año.

Si se pensó que esa corta campaña obtendría los resultados deseados no fue así, porque los mismos actores condenados por obvios actos de corrupción reaparecen para llevar las riendas del estado, sea como presidentes, congresistas y demás  funcionarios públicos. Como bien indica Augusto Castro, la ética en el Perú no abandona la vieja herencia del oportunismo y arribismo iniciado en la colonia y actualmente continuo.

La imagen que se proyecta es de la impunidad y se ridiculiza el ser correcto, implantándose una cultura del “criollismo”, ser peruano debe ser sinónimo de ser vivo, facilista y promulgar la ley del menor esfuerzo; es común ver jóvenes de base 30 o 20 aspirando ser políticos cuando en la realidad son estudiantes deficientes, seres que pregonan un mensaje y su vida real es una gran contradicción, todo ello porque no se optó primero reconocer que nuestro país tiene un problema: la corrupción, segundo que una vez reconocido debemos trabajarlo en partes, paso a paso y atacar desde todos los flancos y tercero no bajar la guardia , porque como indique inicialmente, la corrupción es consecuencia del facilismo y el ser humano si no tiene fuertes bases éticas considera  la posibilidad de optar por ese desvío

Un primer paso

Como gracias a muchas iniciativas, este primer paso se cumple: tenemos un problema de latente corrupción (aunque lamentablemente nuestras propias autoridades de forma irresponsable la niegan o tratan de distraer con el panen et circenses acostumbrado)

Pero como ciudadanos cansados de este hecho debiéramos implementar la “lapidación moral” para casos constatados de corrupción, es decir, que quien siendo funcionario publico traiciono la confianza de quienes representa, nunca más debiera acceder a algún puesto publico, sin considerar las prescripciones o amnistías, simplemente es una persona que no tiene la vocación de servicio y no es apto para el cargo. Es lo que indica como principio de legalidad Víctor Hortel, una moralidad básica de la política que afecte a todos incluidos los políticos.

Conclusión

Para desintitucionalizar la corrupción, es necesario que a nivel nacional estemos conscientes que tenemos un problema desde hace muchos años, haya la voluntad política para cumplir la normatividad y de forma coordinada con la sociedad civil con verdadera intención de cambio( no grupos de chantaje que cobran por el silencio) trabajarlo planificadamente como un acuerdo con los actores de cerrar todo acceso a quienes cometieron actos probados de corrupción y por ultimo no creer que se ha obtenido logros a corto plazo , porque en temas de corrupción solo existe el largo plazo.

Bibliografía

Basadre, Jorge. Historia de la República del Perú. VIII Ed. Imp. Talleres Cochrane S.A. Santiago.

Espinosa de Rivero, Oscar. “La Política desde una perspectiva histórica y cultural”. En material de estudio del Curso Ética, Transparencia y Control de la Administración Pública.

Castro Carpio, Augusto. ”Ética y función publica en el Perú”. En material de estudio del Curso Ética, Transparencia y Control de la Administración Pública.

Hortel, Víctor.”Democracia y corrupción”. En material de estudio del Curso Ética, Transparencia y Control de la Administración Pública.

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comentarios
  1. Sandra dice:

    Es una realidad lamentable, mas aun para la gente joven que busca comprometerse con su nación, su gente, sus autoridades, sin embargo, para algunos la palabra “compromiso” tiene un significado retorcido donde los intereses personales, el poder y la riqueza están implicados. La realidad peruana se ha vuelto una gran herida que aun hoy sigue abierta y que es muy dificil cerrar.

    • cubayaranga dice:

      Gracias por ser la primera persona en comentar.efectivamente ultimamente las palabras han pasado a ser mal utilizadas, las han vaciado a tal modo que la mayor parte de veces carecen de sentido, como “COMPROMISO”, sin embargo es necesario reaccionar. Por ejemplo, con lo sucedido hoy en el congreso , lejos del partido al que pertenezca el electo, lo que llamamos oposición es una babarbaridad.Creo que se aprueba lo de “LAPIDACION MORAL”, en este caso no a la reelecciñon de ningun político.

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