EN BUSCA DE LA CONFIANZA

Publicado: 3 abril, 2011 en NOCHE Y DÍA

Uno de los estudiosos del concepto “CONFIANZA”, Franz Petermann, recopiló varias definiciones que intentan darnos un acercamiento de su significado; entre las alternativas,  la señalada por Schlenker  nos dice: “la confianza se refiere a acciones futuras de otros, que eluden el propio control y por ello implican incertidumbre y riesgo”. Su complejidad también esta basada en la mezcla de  una serie de factores emotivos y cognitivos. Si  limitar esta noción genera cierta ambigüedad, consideremos el problema que acarrea obtenerla, porque como entendemos, es un proceso  complejo.

Volviendo a nuestro contexto, estas semanas, como en las últimas campañas electorales, la idea sobre “apoderarse de la confianza”, ha sido tristemente manoseada y degradada al observar diversas fórmulas para conquistarla por parte de varios candidatos. Durante estos días hemos visto como ellos han ingresado a varios flancos, mas por el lado visceral que el de las ideas. Si por un momento nos detenemos y bajamos el volumen de la vida y somos meros observadores de estas elecciones, notaremos que existen personas con una facilidad para hacer el ridículo y que se denigran en un afán de convencernos.Caravaggio

Los tramposos de Caravaggio

No es acaso ofensivo pretender ganarse la confianza por medio de personajes digitalizados, tipos disfrazados, bailes monótonos, repartición de nimiedades o hacer payasadas pensando que de facto al pueblo se le convence con el circo. No son los políticos quienes tienen la gran responsabilidad de hacer una sociedad mejor, en la cual el debate alturado, la exposición de ideas e informar a sus electores de que se trata todo esto, forme parte de su agenda de campaña. Al parecer, más de la mitad de los candidatos ha subestimado a la población y especialmente al sector etiquetado como joven, que son un grupo respetable de electores al  cual de forma prejuiciosa los consideran de razonamiento básico, cuando por ejemplo los mítines son convertidos en discotecas al aire libre con bufones incluidos y el mensaje es telegráficamente genérico, debates televisados donde lo que se busca es la risa popular para ser considerado simpático o peor aún, la evitación de entrevistas serias y el acceso rápido a programas cómicos; predominando aparentemente lo negativo.

En nuestra vida habitual, confiaríamos en quien nos trata de persuadir con dadivas, halagos y demás distractores? o usted volvería a  confiar en quien traiciono su compromiso? ; al parecer convivimos con una eterna contradicción y la historia da fe de ello, sino como explicar la reelección de cuestionados personajes, la victoria de personas con dudosa reputación y la indirecta imposición de falsas – dinastías políticas. Como señalé en el primer párrafo, la confianza es un proceso que enmarca lo emotivo y cognitivo, pues no los separemos e intentemos ser objetivos, porque la responsabilidad del ciudadano es gravitante y siendo optimistas evitaríamos otro quinquenio de quejas y arrepentimiento.

Estamos de acuerdo que una campaña no debe ser acartonada, que necesita transmitir alegría y esperanza; pero muy distinto es centrarla en lo fútil e incluso vulgar, porque si desde antes de alcanzar un cargo público ya se considera que la solución es el panem et circenses ya podemos deducir que sucederá después.

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