Archivos para junio, 2012

MAX ERNEST

1.    Origen de las Relaciones Internacionales

Quien mejor describe este punto es el profesor Stanley Hoffmann[1], señalando  que ya en la antigüedad podemos hallar ideas para desarrollar las Relaciones Internacionales, a partir los textos del historiador y militar Tucídides hasta Maquiavelo y los demás intelectuales que seguirían por Europa durante la edad Media y Moderna, pese a sus múltiples progresos intelectuales, las Relaciones Internacionales no lograron el espacio como disciplina autónoma, pero ¿qué pudo impedir este hecho, si contaban con todos los medios necesarios?, Hoffmann acepta la respuesta dada en el siglo XIX por Tocqueville, quien determino un elemento característico de la Europa que se modernizaba: la democracia, es decir, mientras el ciudadano europeo iniciaba una lucha por obtención de derechos y conseguir un poder democrático que le permitiera participar en la política interna, la política internacional se convirtió en coto vedado de la realeza y la aristocracia, monopolizando el tema y adecuándolo a sus intereses.

Del otro lado del atlántico, lo que hoy seria el territorio de Estados Unidos, comienza a ser colonizado en el siglo XVII y es hasta 1776 que logra su independencia y de alguna forma se mantiene libre de influencias en su política exterior e incluso no consideraban las conclusiones de especialistas, posiblemente por el espíritu independentista reinante y su objetivo de crear una nueva gran nación, evitando los errores de los que sus antepasados huyeron. A fines del siglo XIX y la presencia del movimiento mundial pacifista, impulsa a Estados Unidos a un mayor estudio de las Relaciones Internacionales, ergo su presencia.

El crecimiento territorial y económico será una constante en la historia de los Estados Unidos; haciendo un salto histórico llegamos al siglo XX y las dos guerras que se generarían siendo la puerta para que ingrese y se posicione los Estados Unidos como abanderado de las Relaciones Internacionales y este proceso se inicia en la segunda década.

Al concluir la Primera Guerra Mundial  (1914 – 1918) con efectos destructivos y victorias pírricas, los países europeos se fijaron que el constante uso de la fuerza no traía beneficios, ni seguridad;  por lo que añaden en el  Tratado de Versalles (1919) la creación de un organismo internacional para establecer bases para reorganizar de las Relaciones Internacionales con una perspectiva pacifista, la Sociedad de Naciones. Un rol protagónico lo tendría el Presidente de los Estados Unidos, Woodrow Wilson en la redacción del Pacto de la Sociedad de Naciones. La década de 1920 es el inicio preminencia de Estados Unidos, caracterizada por una política de pragmatismo.

Hoffmann marca tres hechos que permiten el ascenso del país del norte:

a)    Predisposiciones intelectuales, que va de la mano de la política de aceptación de inmigrantes y entre ellos varios académicos europeos renombrados, que ya venían desarrollando desde cierta perspectiva temas de política, derecho, historia, etc. Llegan a un nuevo país que requiere de ese plus intelectual para sustentar su política externa futura y a cambio les da el ambiente y libertad para crear una disciplina universal. Hans Morgenthau será el principal actor inmigrante que ampliara la teoría de las Relaciones Internacionales, quien a modo de insignia tiene  su teoría del realismo, que influiría en la política exterior del país receptor; para Morgenthau el Estado es considerado como el máximo nivel de análisis y principal actor del sistema internacional. Para completar la idea de la utilidad que tuvieron las Relaciones Internacionales en el gobierno de Estados Unidos, Palomares[2] haciendo retrospectiva, nos muestra que estas son esferas autónomas de acción, necesitaban ser comprendidas, pero para ello se debía crear un modelo teórico especifico en el campo de la política internacional, obra realizada por intelectuales propios e inmigrantes que convergieron en esa época.

b)   Las circunstancias políticas, como ya se mencionó, Estados Unidos durante las guerras que sumieron en tragedia a Europa, ya era la potencia económica mundial, pero a decir de Noam Chomsky, tenía un rol secundario en los asuntos internacionales, siendo el principal Gran Bretaña e incluso Francia. Pero a partir de la Segunda Guerra Mundial, la administración Roosevelt se encargó que esta terminaría con Estados Unidos como el hegemón; aparte de la política interna que ya desde sus inicios a manera de nación claramente buscaba afianzarse (las llamadas doctrinas o el destino manifiesto de fines del siglo XIX).

c)    Las oportunidades institucionales, que provoco la evolución en las universidades y el auge de las ciencias políticas, consecuentemente el desarrollo de las Relaciones Internacionales como ciencia especializada, independizándola de las facultades de derecho o la historia diplomática. Mindreau Montero[3] también menciona la participación de varios académicos estadounidenses ligados directa o indirectamente con puestos ejecutivos en las oficinas de relaciones exteriores, como fue Kennan o Kissinger (famoso por el informe “National Security Study Memo 200” y sus análisis sobre la situación demográfica mundial y soluciones para la estabilidad de los intereses de Estados Unidos, sobre recursos naturales que enviaban materia prima a las industrias de su país) .Estados Unidos a partir de la década de 1930 tendrá el papel primordial en el tema desde sus universidades.

2.    Influencia de Estados Unidos en las Relaciones Internacionales

Concluida la Primera Guerra Mundial y la situación critica en la que se sumió Europa a la par de la desaparición de imperios (Alemán, Austro-Hungaro, Ruso e Imperio Otomano), Estados Unidos va acrecentando su poder y convierten a la ciencia de Relaciones Internacionales como materia exclusiva, este monopolio científico deja de lado las investigaciones precedentes en la mayoría de casos de estudiosos de Europa Continental de distinto idioma al ingles. Las Relaciones Internacionales versión estadounidense se liga a su política exterior.

La etapa anterior a la Segunda Guerra Mundial, aproximadamente de veinte años, con el anunciado fracaso de la Sociedad de Naciones de plan idealista y la exacerbación de nacionalismos del viejo continente, lentifican el desarrollo de la ciencia en Europa.

Desatada la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos opta por una política inicial de no intervención bélica, no obstante las relaciones con ambos bandos continuaron, en especial en temas económicos o abastecimiento de insumos para fabricación armamento, por lo menos hasta el año de 1942, cuando recién se emitió una ley  que prohibía cualquier trato comercial con el enemigo.

Finalizada la guerra, nuevamente con varias potencias en ruinas, ya no solo de Europa, sino también de Asia (bombardeos estadounidenses de Hiroshima y Nagasaki de agosto de 1945), Estados Unidos tenía la supremacía indiscutible en el área y adopta el papel central con numerosas responsabilidades internacionales. Su único contrapeso se dará desde la Unión Soviética y sus países satélites, entrando a una etapa de bipolaridad, guerra fría y armamentismo disuasivo entre ambas potencias; pese a ello el control de las Relaciones Internacionales seguían siendo pautados por la agenda de la Secretaria de Estado de los Estados Unidos.

El enfoque científico de las universidades americanas que producían textos de Relaciones Internacionales en la década de 1950, ya no es tomado como simple aprendizaje teórico, sino vital para cumplir el rol ambicioso que pretendían. Cambia así la política aislacionista, por la de potencia influyente, en todos los aspectos civiles y militares. Tendrán como política de estado colaborar con el mundo académico y haya un avance mas acelerado en hacerse de la ciencia de las Relaciones Internacionales, buscando comprenderlas y predecirlas desde la posición de Estados Unidos.

La secuencia de hechos producidos en la década de 1960, que causa desilusión no solo en el mundo académico sino también en la sociedad de la forma como se utilizo ese pragmatismo y cientificidad de las Relaciones Internacionales por parte del gobierno de Estados Unidos para con temas como en la guerra de Vietnam, el caso Watergate, el origen y destino de los financiamientos a los think tanks, obligaron a cambiar de rumbo y retomar los valores universales. Nuevamente la realidad será mas fuerte que lo anhelado, debido a nuevas confrontaciones expresas de la guerra fría  o ya menciona Del Arenal[4] refiriéndose a Estados Unidos: “el realismo, con un nuevo ropaje teórico -metodológico que lleva a los especialistas de hablar de neorrealismo, volverá a transformarse en el punto de referencia central de las Relaciones Internacionales de ese país.”

Si bien la década de 1970, es una etapa de maduración del mundo bipolar,  que en su momento fue confundido con decadencia, Kenneth Watlz[5]  apunta que fue la época de détente, que se caracterizo por la declinación competitiva hegemónica, porque el mundo de Naciones – Estado  necesitaba  un regulador de asuntos políticos, militares y económicos y es el mismo Watlz quien respondía que ese rol de manejo era Estados Unidos, como continuación de su manejo desde el fin de la Segunda Guerra Mundial.

3.    Algunos hechos resaltantes que confirman el control

Considero que la continuidad del idioma ingles como idioma estándar y masificado en las Relaciones Internacionales (lingua franca), es uno de los aspectos que demuestran esta hegemonía. No existe órgano referido a las relaciones exteriores de algún estado que no obligue el uso de este idioma. Las Naciones Unidas inicialmente lo tuvieron de idioma oficial junto con el francés. Y precisamente es el francés, el idioma que ha producido un respetable porcentaje de literatura sobre el tema desde siglos anteriores, pero por más esfuerzos que haga el gobierno francés de ingresar su idioma a diversas latitudes del orbe por medio de instituciones, el idioma ingles como uno de los productos con mayor éxito de la globalización, reafirma su categoría de oficial.

Este rol que tiene el idioma, limita a quienes lo desconocen y se excluye la mayoría de la bibliografía clásica y moderna sobre Relaciones Internacionales, salvo posteriores traducciones que muchas veces va ha depender de la calidad y conocimientos del traductor. Tal vez,  como señala en su texto Del Arenal[6], si bien los más activos en producir teoría han sido los estadounidenses, los demás autores, en especial europeos, han tratado cuestiones básicas y de forma mas sofisticada; no obstante son los menos.

Mencionamos también la presencia de la corriente realista en el modo de obrar de los Estados Unidos y la producción teórica antes señalada, Palomares ya nos advertía la “fascinación que existe entre los norteamericanos por poder controlar los acontecimientos, dirigir los procesos de cambio y buscar soluciones técnicas para superar las cuestiones políticas y económicas también encuentra fácil conexión con la forma realista de ver el mundo”.

Una investigación realizada por Alker y Biersteker[7]  de 1989, sobre el contenido de la producción intelectual del tema concluyó que existe una desigualdad de paradigmas e impera la corriente realista y son variados y difícilmente ideas contrarias en otros trabajos podrán competir en igualdad de condiciones. Ahora si esta investigación se realizo ad portas que Estados Unidos se convierta en el hegemon con la caída de la Unión Soviética, es deducible que la cantidad de producción científica y bibliográfica incrementada, y  no concluirá hasta que se cambie de modelo. Modelo que fue exportado por medio de intercambio académico, mediático, por misiones diplomáticas, militares, etc. a todos los continentes.

Pero en esta segunda década del siglo XXI, somos testigos de como la disciplina de las Relaciones Internacionales continúan en poder del país del Norte ,con una presencia de sus representantes en diversos campos dispuestos a salvaguardar los intereses que siempre tuvo como proyecto de país. El año 2001 seria un punto de quiebre en la historia de los Estados Unidos con el ataque del 11 de septiembre y la declaratoria del nuevo enemigo “mundial”: el terrorismo, representado por la organización terrorista Al Qaeda y simplificada a la población musulmana. El inicio de la guerra preventiva a Irak por supuestas armas de destrucción masiva que nunca se hallaron; las declaraciones de 2007, hasta hoy cumplidas del General del Ejército de Estados Unidos, Wesley Clark, sobre las decisiones del Departamento de Defensa de invadir 7 países en 5 años ( Irak, Siria, Líbano, Libia, Somalia, Sudán e Irán) O la reactivación de la Cuarta Flota en América Latina.  Gastón Ain[8], en el texto ¿Quién diseña las reglas del juego en el mundo?, concluye que esa actuación del gobierno de estados unidos ha contribuido a debilitar el ordenamiento jurídico que tanto trabajo cuesta construir. Estos son algunos hechos históricos y presentes que permiten que Estados Unidos continúe controlando la disciplina de las Relaciones Internacionales.

Conclusiones

Es innegable el rol primordial que tuvo los Estados Unidos en el proceso histórico de creación de la disciplina a las Relaciones Internacionales como ciencia, debido a varias circunstancias que lo favorecieron. La política de este país se ha caracterizado por el pragmatismo para conseguir sus objetivos, por ejemplo no intervenir en conflictos mundiales, al menos no públicamente, porque recientes desarchivamientos clasificados, concluyen que Estados Unidos participaba por medio de sus empresas para ambos bandos, pero supo crear un gran aparato mediático, que le sirvió de difusión de sus intereses. Por otra parte la participación del gobierno en la educación y en el incentivo de investigación y creación de teorías que sustentes sus futuras acciones en política exterior, genero un crecimiento en la producción de sus universidades y la gran mayoría de autores de temas de Relaciones Internacionales  están de acuerdo que este auge estadounidense se da concluida la Segunda Guerra Mundial y se continuará tal política de estado en los diversos gobiernos, algunos con afanes claramente imperialistas y otros en menor intensidad, sin que eso signifique dejar el monopolio de las Relaciones Internacionales. Como ya hemos anotado en el tercer sub titulo, el idioma ha sido uno de los temas medulares en esta exclusividad,  porque la mayor cantidad de investigaciones y teorías referentes se encuentran en ingles de primera mano y en un mundo actualizado donde la obtención de información puede marcar la pauta, podemos concluir que los estados unidos controlara por mucho tiempo la disciplina de las Relaciones Internacionales.


[1] HOFFMANN, Stanley. Jano y Minerva – ensayos sobre la guerra y la Paz. Buenos Aires, Grupo Editor Latinoamericano, 1991 (p.17 – 35)

[2] PALOMARES LERMA, Gustavo, Hegemonía y cambio en la teoría de las relaciones internacionales. En Revista CIDOB d’afers internacionals, Núm.: 22, 13 de enero de 1991. (pp. 19 – 51).

[3] MINDREAU MONTERO, Manuel. Introducción a la teoría de las relaciones internacionales. Lima , Centro de Investigación de la Universidad del Pacífico, 2004. (pp. 41 – 45).

[4] DEL ARENAL, Celestino. Introducción a  las relaciones internacionales. Madrid : Tecnos, 2007.  (pp. 66 – 70).

[5] WATLZ, Kenneth.Teoría de la Política Internacional. Buenos Aires. Grupo Editor Latinoamericano, 1988.  (pp. 294- 295).

[6] DEL ARENAL, Celestino. Op. Cit .

[7] ALKER, H. y  BIERSTEKER, T. “The Dialectics of World Order: Notes for a Future Archeologist of International Savoir Fairer” en International Studies Quarterly. Vol, 28. N°. 2, 1989. (pp. 121-142.)

[8] AIN BILBAO, Gastón. ¿Quién diseña las reglas del juego en el mundo? En Revista de Analisis Juridico “Urbe et Ius” Buenos Aires, (pp.1 – 14). http://www.urbeetius.org/newsletters/03/g_ain.pdf (consultado el 1 de junio de 2012)