INTRODUCCIÓN

Cuando utilizamos el sufijo “cidio”, automáticamente lo asociamos al asesinato, a la idea de una forma cruel de acabar con un ser vivo; lamentablemente con el pasar de los años, la cantidad de palabras con esa terminación va en aumento, como una forma de especificación del crimen con características que lo hacen distinto a los demás; estos léxicos surgen de la observación académica de alguna realidad y cuando los hechos ya no pueden ser meramente teóricos y la presión social exige el actuar de sus gobernantes, es posible su catalogación normativa. El neologismo “juvenicidio”, adoptado por el profesor Valenzuela Arce, emerge en un contexto de violencia destructiva contra los jóvenes por parte de la adultocracia o gerontocracia, quienes para mantener un conveniente statuo quo, establecen relaciones de desigualdad restrictiva, utilizando distintas estrategias que van desde la eliminación hasta las que promueven la autodestrucción.

El juvenicidio es un concepto de esta década, que va reforzándose mediante el continuo debate, su delimitación teórica aún es temprana, no obstante, la rapidez de los tiempos, permite que se argumente desde distintos orientes, los ejemplos se incrementan a diario y son descritos de acuerdo a determinado escenario, teniendo como denominador común el asesinato selectivo de jóvenes. En este veloz intercambio de ideas, el concepto primigenio se ha ido extendiendo y que si no fuese por su argumentación estricta podrían llevar a la banalización de la misma, de tal forma que, el juvenicidio no siempre se establece por la muerte física del individuo joven, existe también el juvenicidio moral, un tema estudiado durante la última crisis económica europea, donde la legislación dictaminaba un nuevo modelo excluyente de la transición a la vida adulta, afectando a miles de jóvenes; se ha calculado que el 18% del total de la población mundial son jóvenes que se encuentran entre los 15 y 24 años de edad (Organización de Naciones Unidas, s.f.) y específicamente en América Latina y el Caribe hay un aproximado de 106 millones en ese mismo rango, “el mayor número de jóvenes en la historia de la región”. (UNICEF, s.f.)

El presente ensayo tratará sobre el juvenicidio moral, pero aplicado a la situación latinoamericana, constatando una vez más, la existencia de un ánimo destructivo selectivo para cierta etapa del desarrollo humano, por parte de quienes pretenden eternizar el continuismo.

Ayotzinapa 43

Fuente: TeleSUR – Publican libro sobre la desaparición de los 43 de Ayotzinapa

  1. Juvenicidio y la condición moral

La etimología de juvenicidio nos lleva a sus raíces latinas, la primera viene de iuventus – juventud-y la segunda del sufijo cidium, de caedĕre-matar-; esta palabra engloba parte de la presunta historia de la humanidad, ya que desde siempre han existido cúpulas de poder que han buscado exterminar grupos específicos de jóvenes no pertenecientes al sector dominante, estas personas que no han llegado a la adultez, han servido como batallón inicial en la guerras, como esclavos, como elementos de experimentación o cualquier forma de asesinato; pero cuando se habla de la condición moral (del juvenicidio moral), se puede entender que se está rebuscando la idea, porque las acciones injustas generadas por quienes nos gobiernan, se pueden enmarcar en la exclusión social, lo que conllevaría a no prestar especial atención a este conjunto de afectados que  directa o indirectamente sería una forma de invisibilizarlos.

De otra parte, para explicar a qué se refiere lo de condición moral, inicio conceptualizando a que llamamos “condición” en este caso particular, basándonos en el diccionario filosófico de Comte – Sponville, una condición viene a ser “menos que una causa y más que una circunstancia. Es una circunstancia necesaria o una causa no suficiente: aquello sin lo cual el fenómeno considerado no se produciría, pero que no basta, sin embargo, para explicarlo” (Comte – Sponville, 2005); respecto a la moral, me apoyaré en el concepto kantaino, que trata de la ley moral o el cumplimento del deber fundado exclusivamente en la voluntad de la persona consciente, obligaciones autoimpuestas, que están contenidas entre uno de sus imperativos categóricos: “obra solo según una máxima tal que puedas querer al mismo tiempo que se torne ley universal” (Kant, 2013). Por consiguiente, existen circunstancias necesarias que se fundamentan en el cumplimiento de deberes generados en la capacidad volitiva de la persona para que se produzca, en el caso del juvenicidio moral, esta condición es transgredida por los gobernantes, principalmente en dos aspectos: el económico y el simbólico.

Entonces estamos hablando de negación de políticas públicas a favor de los jóvenes, ineficiencia de la existentes, centralización de favorecimiento de la legislación a un grupo exclusivo o creación de las mismas pero con el fin de excluirlos (como lo producido en el caso europeo post crisis); todo esto se origina en las decisiones gubernamentales, donde no siempre se pretende el daño físico directo, pero sí se promueve situaciones críticas, como es el desempleo o empleo precario, la negación de la participación ciudadana, las carencias educativas, inclusive el deterioro del desarrollo personal[1].

  1. Formas de juvenicidio moral en Latinoamérica

Como se planteó anteriormente, el juvenicidio moral se efectúa en dos flancos de exclusión, el económico y el simbólico, esta clasificación se basó en lo suscitado en Europa post estado de bienestar, donde existen o existieron leyes que protegían a los jóvenes; en cambio, en Latinoamérica, podemos afirmar que la juventud ha sido relegada por décadas, de acuerdo a estadísticas oficiales, UNESCO indica que el “30% de los jóvenes en la región viven en condiciones de pobreza y el 13% en condiciones de indigencia. La falta de trabajo, la deserción escolar, la delincuencia, la limitada participación social y política, y la exclusión, son problemas recurrentes que enfrentan los jóvenes de América Latina y el Caribe”. (Oficina de la UNESCO en MONTEVIDEO , s.f.), para UNICEF el  promedio aumenta a 39% de jóvenes latinoamericanos y del Caribe que viven en pobreza  (UNICEF, s.f.). En nuestro continente el tema de los derechos de los jóvenes es relativamente reciente, su discusión en el debate público es limitado y a pesar de los avances en todo este tiempo, los índices de exclusión se mantienen o empeoran en sectores concretos, abarcando más modalidades que lo económico y lo simbólico[2], podemos añadir algunas como las que se dan en el ámbito educativo o la negación de la participación; a continuación, detallaré brevemente estas formas exclusivas:

a) Juvenicidio por la carencias o deficiencias educativas

Este tipo de juvenicidio en nuestro continente, está relacionado con el sistema imperante, que prioriza por sobre todo al mercado, el cual busca moldear la educación a sus intereses, aun si para ello debe negar este derecho a colectivos de jóvenes específicos, encarándonos un hecho trascendental: Latino América es la región más desigual del mundo. El modelo económico actual, propugna la privatización de la enseñanza, ahora se habla con normalidad sobre el “negocio de la educación”, que lógicamente los jóvenes en estado de vulneración no pueden acceder, debido a lo cual, menos ingresarán a un ambiente optimo laboral, ya que las compañías seleccionan para su personal a egresados de determinadas universidades o institutos particulares, de las cuales las mismas empresas suelen ser accionistas. Este sistema elitista, individualista y competitivo, constantemente busca desprestigiar la educación estatal, que sería, en el mejor de los casos, la única alternativa para un joven sin recursos, y cuya historia de pobreza generalmente se da desde que nace y marca de por vida su rendimiento, como ha demostrado una reciente investigación sobre las consecuencias negativas en las estructuras cerebrales necesarias para los procesos de aprendizaje, decayendo su rendimiento en 20%; el desarrollo cerebral de esos niños en ambientes de pobreza, situaciones altas de estrés, inseguridad, poca o nula estimulación, mala alimentación, da como resultado estudiantes con bajos niveles de atención, aprendizaje, etc., resultando una constante negativa que los frustrará, si esto no se ha solucionado en la primera infancia, es lógico lo que les puede ocurrir a esos niños cuando lleguen a la adolescencia o a la juventud, (Hair, Jamie, & Wolfe, 2015)

Para la población juvenil vulnerable, la educación puede ser inexistente, inaccesible o de pésima calidad; será inexistente cuando el Estado no haya llegado a poblados lejanos, no se cuente con infraestructura, recursos humanos o personal conocedor del idioma nativo, también no existe, si se subvalora el conocimiento adquirido en cada colectividad; sin embargo, autoras como Agustina Córica y Analia Otero, indican en el artículo “Educación y empleo en América Latina. Entre tendencias y alcances”, que vivimos un proceso expansivo de la educación, con un hito en la década del noventa, época cuando se inician distintas reformas en el ámbito educativo y con el inicio del nuevo milenio, se logra la obligatoriedad de la enseñanza secundaria, sin embargo, aun mantenemos una baja calidad educativa de modelo exportado y el presupuesto en la mayoría de países es reducida, manteniéndose los dos problemas principales en la educación de los jóvenes, que son el acceso a la educación y la deserción escolar. (Córica & Otero, 2014).

No obstante, lo anterior no garantiza educación de calidad para los jóvenes en situación de vulneración, porque esta puede llegar a ser inaccesible o pésima, como se concluyó en el seminario “Privatización de la educación en América Latina y el Caribe” en el año 2012, a raíz de las protestas que ocurrieron en Chile, y señalaban como empresas transnacionales quieren resaltar una necesidad de reforma educativa encaminada al modelo empresarial, es decir, estudiar para conseguir un trabajo conveniente en el mercado, por ello evalúan y estandarizan países con pruebas internacionales, no dándole la real importancia a las diferencias existentes entre los estados y menos a las distintas cosmovisiones que conviven en un mismo país; este sistema educativo que segrega a los de bajos recursos, que no tiene acceso a educación denominada de calidad, sea por las distancias geográficas o razones económicas y en casos extremos, por cuestiones raciales o idiomáticas

La privatización de la educación está indefectiblemente ligada a una elitización del acceso al conocimiento, en donde se segmenta y se condiciona a la capacidad de pago y la riqueza relativa, tanto a entre familias, como entre países. Así, en un contexto generalizado de expansión de las lógicas de mercado a todas las esferas de la vida, y de profundización de las desigualdades a nivel mundial, la privatización de la educación configura un vector crucial en contra de la posibilidad de establecer órdenes políticos democráticos e igualitarios. (Campaña Latinoamericana por el Derecho a la Educación (CLADE) y Open Society, 2012)

b) Juvenicidio económico

Siguiendo el precedente europeo, en este apartado resalta el desempleo, la inestabilidad o la precarización del mismo; el mercado laboral teóricamente exige al personal más capacitado, pero sobre este punto podría exponer dos realidades; la primera, en la cual los jóvenes buscan un trabajo digno y respetuoso de sus derechos, pero esto no es así, se deben enfrentar ante un sistema que busca mano de obra barata para explotarlos, que evita la contratación para poder despedirlos sin ningún efecto legal, que exige experiencia y alto rendimiento en algunos casos, pero que la deficiencia educativa recibida por esta población económicamente activa, no los hace competitivos y deben resignarse al sub empleo. La Organización Internacional del Trabajo ya lo ha señalado:

Muchos jóvenes tienen problemas para encontrar empleo debido al desajuste entre los resultados educacionales y las calificaciones exigidas en el mercado laboral. La escasez de competencias y la inadecuación de las calificaciones, dos limitaciones permanentes a las que suelen referirse los empleadores y las empresas, se vienen abordando en América Latina y el Caribe mediante una serie de acciones orientadas a reforzar el vínculo entre la educación y el mundo del trabajo. (OIT-CEPAL, 2012).               

La segunda realidad, es la que viven muchos jóvenes que quieren ingresar al mundo laboral y que no son aceptados por prejuicios (que se tratará más adelante en el juvenicidio simbólico), sean raciales, de género, por razones de lugar de residencia, por centro educativo de origen, por apellidos, por cánones de belleza, etc., por ejemplo, jóvenes indígenas o afrodescendientes tienen mayores problemas en la búsqueda de trabajo, peor aún si son inmigrantes.

Según el informe del 5 de diciembre de 2011 de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos sobre  “La situación de las personas afrodescendientes  en las Américas”, la Comisión inicio con la siguiente conclusión: “La Comisión ha destacado a lo largo de este informe la situación de discriminación estructural que afecta a las personas afrodescendientes en las Américas y, en particular a las mujeres afrodescendientes, y que se refleja en los importantes obstáculos para el goce y ejercicio de sus derechos civiles y políticos, económicos, sociales y culturales”. (Comisión Interamericana de Derechos Humanos , 2011).

Frente a estos dos problemas debe lidiar un joven promedio latinoamericano, pero es una batalla desigual, porque la cúpula dirigente se encarga de establecer las reglas de juego, favoreciendo al mercado y contrarrestando derechos por los que se había luchado por años.

c) Juvenicidio por negación a la participación social y política

La juventud es una etapa del desarrollo humano caracterizada por su energía y búsqueda de equilibrio, un continuo proceso de maduración psíquica y biológica; por ello, es normal que por conducta gregaria y mayormente de rebeldía ante el sistema, los jóvenes canalicen ese ímpetu por medio de la participación social, Vommaro recalca lo siguiente: “Los jóvenes de los sectores populares y las periferias de muchas grandes ciudades también han construido colectivos y asociaciones, que expresan sus formas singulares de participación y compromiso con lo público y con la transformación de la realidad en la que viven, a la vez que son emergentes de los conflictos urbanos de la actualidad”. (Vommaro, 2015), para ejemplificar esto podemos mencionar lo sucedido en las protestas contra el sistema educativo en Chile, por la violencia y desaparición de jóvenes en México, por evitar el ingreso de políticos corruptos en Perú, igualmente movimientos contra el feminicidio, la corrupción o escándalos judiciales en países como Brasil, Venezuela o Colombia, entre otros; para contrarrestarlos, la respuesta de  los estados o grupos de poder habitualmente es el uso de la represión violenta y la criminalización de la protesta, equiparándola con actos terroristas.

Asimismo, algunos jóvenes (especialmente en las universidades), quieren iniciar participación política activa e ingresan a agrupaciones según su línea de pensamiento, aunque la mayoría de veces, estos colectivos no tienen la intención de apoyar ese activismo, considerando a los jóvenes, sin historial familiar partidario, masa humana útil que debe ser captada para la confrontación con sus rivales.  Conforme pasa el tiempo, el joven bien intencionado se fija que, a pesar de su constante trabajo voluntario, su opinión no es trascendente, lo limitan a funciones subalternas y menos lo hacen integrar listas internas para ser elegido; simplemente porque los dirigentes han copado los puestos de decisión con un círculo cerrado, como bien señala Juan Paullier, en un artículo escrito para BBC mundo, “Dinastías políticas” en América Latina”  (Paullier, 2011), este fenómeno de apoderamiento familiar de un partido, se viene afianzando desde el siglo pasado, época en la cual ciertas familias aseguraban el poder utilizando a sus descendientes y/o a actores más jóvenes capaces de cumplir órdenes (así sean contrarias a sus creencias). Consecuentemente, aquellos jóvenes correligionarios ven frustrada su participación, las explicaciones del por qué no les permiten crecer dentro de la agrupación son diversas, amparándose en cuestiones rebuscadas que maquillan el continuismo, argumentando la falta de respaldo por parte de las figuras representativas del partido, su carencia de  medios económicos necesarios para implementar una maquinaria propagandística o simplemente que no cuentan con la simpatía de sus votantes por cuestiones subjetivas.

Punto aparte, también podemos mencionar el abuso del término “juventud” por los partidos políticos, sea para cumplir con la “cuota” en sus listas electorales o para iniciar en la carrera a sus allegados, al final ese monopolio genera protagonistas que representan deficientemente a quienes supuestamente dicen defender, siendo el mayor porcentaje de casos, personajes inmaduros que no están a la altura del cargo que obtienen y necesariamente manipulables para defender intereses de terceros, aunque también existen contadas excepciones.

d) Juvenicidio simbólico

Como se indicó anteriormente, nuestro continente no ha podido superar el tema del racismo y esa especie de sistema de castas que ha quedado grabado en el inconsciente colectivo desde la colonia, donde todo aquello que no es “blanco” (o más aclarado según sea el caso), tiene una acepción negativa y a veces hasta terrorífica[3]. En el caso del juvenicidio simbólico, principalmente ocurre por prejuicios raciales, que se refleja en jóvenes (indígenas, afrodescendientes y mestizos), a los que se estigmatiza.

La desacreditación de estos jóvenes es constante y escandalosa, además, no se limita al factor genético de su raza, sino que abarca la idea de inherencia de indiscutibles rasgos negativos de personalidad, como ya lo indicó Reding en su libro “Diversidad y racismo en América Latina”,

Las incongruencias que se alojan en el seno de los discursos nacionalistas —que suelen promover obsesivamente el mestizaje o la franca eliminación de la diversidad cultural—, dan cuenta de una forma más compleja de racismo: el racismo cultural. Esta nueva forma de racismo no se inspira en razones genéticas —o no sólo en ellas—, sino en la presunción de que ciertos rasgos temperamentales son inseparables de la idiosincrasia de un grupo humano, lo que permite una jerarquización social capaz de destruir la igualdad supuestamente garantizada por el Estado. (Reding, 2007)

Estos jóvenes que padecen las secuelas de ideas anacrónicas, generalmente viven en situación de pobreza, son inmigrantes o no representan el referente social de belleza, vestimenta, origen, forma de hablar, etc.; muchos de ellos deben negar su lugar de residencia, considerada zona de alta peligrosidad, ya que de lo contrario no son admitidos en un trabajo, aceptados en los grupos de estudio o no logran sociabilizar con sus pares de zonas distintas, esta mala fama de lugar de residencia tiene un efecto adicional, y es la negativa inversión por parte de las autoridades con zonas estigmatizadas, argumentando que lo que se construya será destruido o los trabajadores que laboren en dicho lugar puedan ser víctimas de la delincuencia, creándose así un círculo vicioso.

Este tipo de juvenicidio además ocurre en el accionar de las fuerzas policiales, quienes intervienen en las áreas donde viven y transitan estos jóvenes (mayormente lugares tugurizados y pobres que han sido remarcados en los mapas de la delincuencia), como explica la investigadora Bonvillani: “Los vacíos y ambigüedades que el corpus jurídico contiene, son resueltos en la práctica por los prejuicios del agente policial que se activan en el momento de la detención y se basan en estereotipos raciales y de clase social, construyendo una “fisonomía del delincuente”. (Bonvillani, 2015)

Muchas veces la policía, basada en sus propios estereotipos, comete actos arbitrarios, que una parte de la población aprueba, consentimiento que deriva de todo un circuito de prejuicios, donde actúan demagogos que viven de la difusión del miedo y constantemente utilizan el discurso de la necesidad de políticas de “mano dura”, “tolerancia cero”, “pena de muerte”, etc , como formas eficientes de administrar la seguridad ciudadana  y medios de comunicación sensacionalistas que tienen como negocio la transmisión morbosa de crímenes ocurridos en estos sectores y ven en la paranoia todo un mercado.

  1. Juventud muerta moralmente y reforzamiento del continuismo

Es innegable que un sector de la juventud va muriendo moralmente cada día, mediante un proceso de “despersonalización” y negación de su individualismo, sea por las privaciones que tiene desde el inicio de su vida, por las constantes frustraciones consecuencia de su carencia de medios o por ser etiquetado con prejuicios. Lamentablemente se hace habitual la forma de cómo son vistos por zonas más favorecidas de la población: como elementos negativos que desentonan con el paisaje de paz y seguridad, como personajes inútiles y vagos que desaprovechan el tiempo; los culpabilizan por sus carencias y sus continuos fracasos, sin considerar que nacieron en un ambiente adverso; jóvenes que ven con suspicacia cualquier acto por parte de los gobernantes, quienes pregonan luchar por sus intereses e integración a la sociedad, pero este tipo de integración es vana para comunidades indígenas o afrodescendiente, “porque en el pasado solo ha significado el despojo de sus bienes simbólicos y materiales, el desconocimiento y/o supresión de sus derechos colectivos y la negación de su cultura. De este modo, la integración para los indígenas ha sido sinónimo de asimilación y desintegración cultural. (Bello & Rangel, 2002). Además, se va matando moralmente a un joven, cuando sus esfuerzos por expresarse rara vez son apreciados y generalmente son menospreciados, cuando el joven comprende violentamente la frase “portación de rostro”, ya que debe aceptar que es un eterno sospechoso solo por sus facciones, vestimenta, raza, idioma, género o lugar de origen.

 

La generalización de la desesperanza que viven estos jóvenes va acabando prematuramente con sus planes, los obliga a resignarse y aprender a sobrevivir, el sistema se encarga en neutralizar su energía mediante la duplicación de esfuerzo. En el texto, “Psicología y pobreza. Papel del locus de control, la autoeficacia y la indefensión aprendida”, los científicos Galindo y Ardila, mencionan que las personas que viven en situación de pobreza, percibían como poca efectiva a la democracia o la participación para hacer respetar sus derechos, son partidarios del abstencionismo y posterior apatía , esto se hace evidente “…con una fuerte idea de corrupción generalizada por parte de los funcionarios públicos y una percepción de abandono por parte de sus representantes, elegidos por votación popular”. (Galindo & Ardila, 2012)

 

Para que este modelo no caiga en desuso, constantemente se va reforzando por quienes tienen el poder, como son la adultocracia o la gerontocracia, quienes aseguran su supervivencia mediante el continuismo; es este sector el que monopoliza la fuerza pública, tiene capacidad de legislar a su conveniencia, de utilizar los medios masivos de comunicación para difundir sus ideas y estereotipos; quienes gobiernan no realizan las suficientes políticas públicas que mejore la situación, no es beneficioso para ellos, porque si de algo necesitan los gobiernos corruptos, son de jóvenes no ilustrados sin cuestionamientos.

Conclusiones

  1. El juvenicidio moral, si bien no destruye físicamente la vida de un joven, es una forma progresiva de extinguir una etapa del desarrollo humano, caracterizada por su mayor energía y productividad; es la destrucción del psiquismo en pleno proceso de maduración y cuyo objetivo es la resignación del sujeto a sobrevivir en un sistema.
  1. Latino América, siendo la región más desigual del orbe, podría ser catalogado como uno de los continentes donde se produce descaradamente actos de juvenicidio moral, causado en gran parte por las taras heredadas de la época colonial, la corrupción de sus gobernantes y la visión economicista de la sociedad.
  1. El juvenicidio moral ocurrido en nuestro continente, tiene diversas variantes, puede darse por carencias educativas, por problemas en la búsqueda de empleo digno y respetuoso de los derechos laborales, en la negación o prohibición de la participación social y política y también en forma simbólica.
  1. Detrás de la muerte moral de los jóvenes en estado de vulneración, encontramos a los gobernantes que no tienen interés por promover políticas públicas que los favorezcan, además están las cúpulas de poder interesadas por el mantenimiento del statu quo, ya que el actual sistema favorece sus intereses.

Bibliografía

  1. Bello, A., & Rangel, M. (2002). La equidad y la exclusión de los pueblos indígenas y afrodescendientes en América Latina y el Caribe. Revista de la CEPAL – 76, 39 – 54.
  2. Bonvillani, A. (2015). El Código de Faltas no es otra cosa que la realización de los prejuicios de clase en forma de dispositivo de poder. La construcción de la seguridad a partir de la equivalencia simbólica “joven pobre = peligroso”. Revista Controversias y concurrencias latinoamericanas (Asociación Latinoamericana de Sociología, Alas)., 81 – 101.
  3. Campaña Latinoamericana por el Derecho a la Educación (CLADE) y Open Society. (28 y 29 de Mayo de 2012). Seminario: Privatización de la educación en América Latina y Caribe. Obtenido de http://www.campaignforeducation.org/docs/privatisation/CLADE_Privatizacao_espanhol.pdf
  4. Comisión Interamericana de Derechos Humanos . (5 de Diciembre de 2011). La Situación de las personas afrodescendientes en las Américas. Obtenido de https://www.oas.org/es/cidh/afrodescendientes/docs/pdf/afros_2011_esp.pdf
  5. Comte – Sponville, A. (2005). Diccionario filosófico. Barcelona: Paidos.
  6. Córica, A., & Otero, A. (2014). Educación y empleo en América Latina. Entre tendencias y alcances. Papeles de población, 167 – 201. Obtenido de Papeles de población: Educación y empleo en América Latina. Entre tendencias y alcances
  7. Feixa, C., & Strecker, T. (2016). De ni-nis a indignados. Precariedad juvenil y movimientos sociales en la España de la crisis. En C. A. Filgueiras, & R. Medeiros, Jovens, trabalho e políticas públicas: anseios e desafios (págs. 71 – 90). Pucminas: Bello HOrizonte.
  8. Galindo, O., & Ardila, R. (2012). Psicología y pobreza. Papel del locus de control, la autoeficacia y la indefensión aprendida. Avances en Psicología Latinoamericana, 381 – 407.
  9. Hair, N., Jamie, H., & Wolfe, B. (Septiembre de 2015). The JAMA Network. Obtenido de Association of Child Poverty, Brain Development, and Academic Achievement: http://jamanetwork.com/journals/jamapediatrics/fullarticle/2381542
  10. Kant, M. (2013). Fundamentación de la metafísica de las costumbres. México: Porrúa S.A.
  11. Oficina de la UNESCO en MONTEVIDEO . (s.f.). Juventud. Obtenido de http://www.unesco.org/new/es/office-in-montevideo/ciencias-sociales/youth/
  12. OIT-CEPAL. (10 de Octubre de 2012). Crisis y recuperación del empleo juvenil. Obtenido de http://www.ilo.org/wcmsp5/groups/public/—americas/—ro-lima/—sro-santiago/documents/publication/wcms_193429.pdf
  13. Organización de Naciones Unidas. (s.f.). Organización de Naciones Unidas. Obtenido de http://www.un.org/es/globalissues/youth/
  14. Paullier, J. (31 de Mayo de 2011). BBC MUNDO. Obtenido de Todo en familia: las “dinastías políticas” de América Latina: http://www.bbc.com/mundo/noticias/2011/05/110530_peru_elecciones_america_latina_dinastias_politicas_jp.shtml
  15. Planas-Lladó, A., Soler-Masó, P., & Feixa-Pámpols, C. (2014). Juventud, políticas públicas y crisis en España: ¿Triángulo mágico o triángulo de las Bermudas? Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales, Niñez y Juventud, 551 – 564.
  16. Reding, S. (2007). Diversidad y racismo en América Latina. Latinoamérica. Revista de Estudios Latinoamericanos, 157-179.
  17. (s.f.). Hechos sobre Adolescencia y Jóvenes en América Latina y el Caribe . Obtenido de https://www.unicef.org/lac/Fast_facts_SP(1).pdf
  18. Vommaro, P. (2015). JUVENTUDES Y POLÍTICAS EN LA ARGENTINA Y EN AMÉRICA LATINA. Ciudad Autónoma de Buenos Aires: Grupo Editor Universitario.
  19. Zimmer, C. (21 de Diciembre de 2016). New York Times. Obtenido de You’re an Adult. Your Brain, Not So Much.: https://www.nytimes.com/2016/12/21/science/youre-an-adult-your-brain-not-so-much.html?_r=0

[1] Alrededor de un 25 a un 32% de la población de 12 a 24 años de edad en la región vive con factores de riesgo tales como la deserción escolar, la maternidad adolescente, el desempleo, la adicción a las drogas, o los problemas con las autoridades. (UNICEF, s.f.)

[2] El desempleo juvenil, la violencia, los embarazos no planificados, las enfermedades venéreas y el uso de substancias pueden reducir hasta el 1.4% del producto interno bruto de un país.

[3] Los procesos emancipatorios de Latino América recién van cumpliendo dos siglos, en comparación de las centurias de coloniaje, esta es una de las razones por las que continuamos arrastrando taras sociales como la discriminación racial o el desprecio por lo autóctono.

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Conocer la vida de Ellacuría, es encontrar una historia heroica que finaliza trágicamente con el martirio, pero adentrarse a su obra nos bosqueja un contexto que traspasa el tiempo, un hombre muerto por su sinceridad intelectual, por su entereza de mantenerse fiel a lo que cree y por un trabajo que se va entrelazando entre teorías, realidades y cuestionamientos.

Sobre las teorías, es el profesor Senent quien puede explicar mejor la forma como en una mente privilegiada, la de Ellacuría, podía ordenar la constante información que sus sentidos percibían y cómo diseñó una categorización analítica sobre los derechos humanos, que basó en las siguientes diez dimensiones: la necesidad de convivencia social y política (necesidades sociales – biológicas y político-biológicos), la exigencia física antes que moral, el producto histórico, los derechos humanos como aspiraciones naturales que se actualizan históricamente, los mismos entendidos como prescripciones éticas, los derechos humanos como valores que la sociedad va asumiendo como algo incuestionable, los derechos humanos como ideales utópicos que presentan de forma individual o grupal, los derechos humanos como momentos ideológicos de una determinada praxis, derechos humanos otorgados y sancionados por instancias capaces y finalmente, los derechos humanos como convenciones y contratos socio – políticos. Resalta en esta propuesta la necesidad de aterrizar las abstracciones que suelen ser propias de los teóricos a un ámbito más tangible, una realidad donde el hombre primero debe de cubrir sus necesidades básicas; comprobándose que no se puede hablar de derechos humanos sino se dan las condiciones biológicas de la vida social – política, una exigencia física antes que moral.

El autor in situ (Universidad Centroamericana «José Simeón Cañas»)

El autor in situ (Universidad Centroamericana «José Simeón Cañas» – UCA)…

De lo anterior, resalta la figura del filósofo que deja de lado las elucubraciones y se adentra a cuestiones relacionadas a la biología, la sociedad y la política cuando publica sus escritos sobre Derechos Humanos, posiblemente motivado por las realidades que le tocó vivir, como pareciese respondernos en el texto “Historización de los derechos humanos desde los pueblos oprimidos y las mayorías populares”, resaltando lo siguiente: “Se da así necesariamente una lucha por los derechos humanos y, donde no se da la lucha, es que no se ha llegado a un grado de conciencia suficiente, sea porque la vida está casi totalmente anonadada, sea porque se ha logrado adormecer la conciencia con otra cosa que no son los derechos humanos”; Ellacuría nació y creció durante dictaduras en su país natal  y desde 1949 empieza su relación con la que vendría a ser su segunda patria, El Salvador, en medio de la violencia política.

A fines de la década del setenta ocurre el Golpe de Estado, meses después en ese proceso de terror será asesinado Monseñor Romero y Ellacuría, al igual que otros jesuitas e intelectuales, será “desterrado”, como una excepción gracias a su nacionalidad española y protegido por la embajada, para cualquier hombre, esta sería una oportunidad para salvarse, para él, el origen de muchos cuestionamientos. Durante esa etapa de exilio de casi nueve años, se convertirá en un activista y conferenciante internacional que denunciará la situación salvadoreña, país que se desangraba entre el terrorismo de estado y la guerrilla. En 1988 publica “Utopía y profetismo desde América Latina. Un ensayo concreto de sorteriología histórica”, cuyo contenido teológico tienen varios momentos de justicia social viva, propio de la teología de la liberación, de allí podemos citar un análisis breve sobre la injusticia que se apoderaba de América Latina “no puede darse justicia sin libertad, ni libertad sin justicia, aunque, en el orden social y político, haya una prioridad de la justicia sobre la libertad, pues no se puede ser libre injustamente mientras que la justicia , al dar a cada uno lo que le es debido, no solo posibilita la libertad, sino que la moraliza y justifica”, es claramente una alusión a los gobiernos autoritarios que suelen maquillarse de demócratas o que realizan la parafernalia de elecciones, pero las noticias ya hablaban de una represión a niveles mortales, el país que tanto quería , El Salvador, era uno de ellos y por eso Ellacuría adelanto su viaje de retorno (13 de noviembre de 1989), para poder interceder por la paz de una guerra que afectaba a los más débiles, aun sabiendo de lo que le podría pasar.

Del final de Ellacuría hablaría todo el mundo, sucedió tres días después de su llegada en las instalaciones de su querida Universidad Centroamericana (UCA), tuvieron que utilizar balas para silenciarlo, la cobardía de destruir mentes que nos llaman a reaccionar para no convertirnos en simples medios e intentan sacarnos del letargo, ha sido una constante desde tiempos remotos, el caso de Ellacuría no fue distinto, murió acribillado junto con otros valientes en un recinto de estudio. Es así, que un hombre deja un legado, la defensa por la dignidad como clave de los derechos humanos, Senent lo resumiría en su ensayo “La dignidad humana: el horizonte utópico de los sistemas jurídicos inclusivos”, de la siguiente forma: “Las experiencias de la dignidad humana, articuladas social y políticamente abren el proceso de lucha por los derechos humanos, sin embargo siempre es un proceso abierto e inacabado, pues el momento de institucionalización y de positivación en forma de derechos reconocidos a las personas por los poderes públicos  o derechos fundamentales no agota las exigencias de la dignidad humana que constituye su referente utópico…”

Los tiempos actuales han cambiado extraordinariamente el panorama mundial, ya no estamos en tiempos de guerra fría como los que vivió Ellacuría, la ciencia ha tenido avances asombrosos, la apertura de las naciones se ha incrementado e incluso organizaciones internacionales nos señalan que el mundo nunca estuvo mejor económicamente, no obstante, aun discutimos los mismos temas, las brechas sociales se han incrementado, la corrupción de los gobernantes cada vez es más insolente, se expande la cultura del miedo, la pobreza se da en contextos paradójicos y no la sentimos tan ajena gracias a la propia tecnología, la mayoría de potencias han refinado sus formas invasivas y otras sean han vuelto brutales y a diario se percibe como intentan imponernos al mercado como ser supremo;  es por ello que la visión de Ignacio Ellacuría nunca había estado más vigente.

 

INTRODUCCIÓN

 Desde que somos una república, la educación peruana ha pasado por distintas etapas, tiempos tan dispares como aquel donde la educación estatal superaba a la privada o más actual con la conversión de la educación como negocio, que simplemente busca crear futuros trabajadores que exige el mercado[1]. Lo cierto es que esta crisis no es espontanea, es el resultado de la continua inestabilidad política y la incapacidad unida a la corrupción de muchos gobernantes, un círculo vicioso de injusticia que afecta directamente a alumnos y profesores y consecuentemente a todo un país; década tras década se ha intentado solucionarlo con medidas paliativas[2], siendo un problema estructural.

Cuando en el año 2012, el Informe del Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes ( PISA por sus siglas en inglés: Programme for International Student Assessment),[3] evaluó a estudiantes de quince años de  sesenta y cinco países y Perú ocupó el último lugar en rendimiento de matemática, comprensión lectora y ciencias[4], las reacciones fueron diversas, desde aquellos que restaron importancia al resultado[5], hasta una mayoría que confirmó esta realidad invisibilizada por la poca cobertura existente, la crónica crisis educativa multifactorial que no podemos superar, propia del país de la región y del Caribe que menos invierte en el ámbito educativo;  lo cierto fue que tal noticia empujo a las autoridades a preocuparse por el futuro de la educación nacional[6].

Nuestra patria, cada vez se va formalizando y los niveles de profesionalización se acrecientan, es este caso, los temas educativos suelen ser encomendados a expertos y técnicos conocedores del tema, que de alguna manera pretenden revertir la situación de nuestros días, no obstante, la inmadurez política no permite avanzar como es debido, incluso cuando hemos estado en bonanza económica, se ha preferido perder el tiempo en cuestiones bizantinas y ni que decir de actos de corrupción. En el Perú de hoy, es común percibir la forma como obstaculizan cualquier posible mejora, únicamente por simples intereses electorales, retrasando soluciones en temas de nutrición de los menores en edad escolar, en la enseñanza de derechos, en la situación salarial de los maestros, de la infraestructura, en la importancia de la ciencia y tecnología, entre otros.

El presente trabajo, analizaré la política universal de la educación peruana, basándome en informes emitidos por entidades oficiales y demostraré porque aun, a pesar del tiempo, continuamos en construcción.

FUENTE: Diario La República - curgos_el_distrito_mas_pobre_del_peru_2-Noticia-706561

Fuente: La República – Así viven los niños en Curgos

  1. Educación básica como política pública social universal[7]
  • Área de actuación de la política: Educación[8]
  • Tipo de acceso: Universal[9]
  • Fines de la política: Los fines de la educación peruana coinciden con los propuestos por los países miembros de la Naciones Unidas, que consideran a la educación como un derecho humano fundamental e inherente a los niños, que se proyecta al futuro y pretende mejorar la sociedad democrática[10]; en el artículo 9° de la Ley Nro. 28044 – Ley General de educación, promulgada en julio de 2003, expresamente se indica los siguientes fines:

 “a) Formar personas capaces de lograr su realización ética, intelectual, artística, cultural, afectiva, física, espiritual y religiosa, promoviendo la formación y consolidación de su identidad y autoestima y su integración adecuada y crítica a la sociedad para el ejercicio de su ciudadanía en armonía con su entorno, así como el desarrollo de sus capacidades y habilidades para vincular su vida con el mundo del trabajo y para afrontar los incesantes cambios en la sociedad y el conocimiento.

b) Contribuir a formar una sociedad democrática, solidaria, justa, inclusiva, próspera, tolerante y forjadora de una cultura de paz que afirme la identidad nacional sustentada en la diversidad cultural, étnica y lingüística, supere la pobreza e impulse el desarrollo sostenible del país y fomente la integración latinoamericana teniendo en cuenta los retos de un mundo globalizado”.(Congreso de la República Peruana, 2003).

  •  Cobertura: El impacto de la política no es el esperado por una serie de componentes, el último registro realizado en 2014, indicó que en el sistema público había 8,400 421 alumnos matriculados, pero un dato que no debe pasar desapercibido es la deserción de estudiantes (entre 13 y 19 años) no matriculados (ya sea por problemas económicos, problemas familiares, quehaceres del hogar, enfermedad, no quiso estudiar, no hay centro educativo), como se describe en la siguiente tabla:

Cuadro I

Distribución porcentual de las personas con edades 13-19 que no han terminado un nivel o etapa educativa y no se encuentran matriculadas en ninguna institución educativa por razón de no matrícula

CAUSAS %
Problemas económicos 43.4
Problemas familiares 12.7
Se dedica a quehaceres del hogar 12.4
No quiso estudiar 23.7
No hay centro educativo 1.9
Otros 6.0

Fuente: Estadística de la calidad educativa  – ESCALA (Ministerio de educación de Perú, 2016)

La universalidad de la política educativa permite mayor cobertura, sin embargo, si bien ha crecido en la zona urbana sucede lo opuesto en la zona rural; según la Evaluación Censal de Estudiantes (ECE) de 2015, la diferencia entre lo que se aprende referido a la comprensión lectora en una escuela rural a un urbano paso de 15.4% a 36.6% y en matemática de 4% a 16.8%. (Ministerio de Educación – Perú, 2015).

  • Cambios logrados: Es innegable el avance referido al proceso educativo de los niños durante el último lustro, destaca el programa nutricional para escolares Qali Warma o la creación de la red de colegios de alto aprendizaje (COAR), también la última prueba Pisa señaló que obtuvimos mejores resultados a comparación de versiones anteriores (2001, 2009 y 2012), lo negativo sería que esta mejora de resultados tuvo el costo de la ampliación de la brecha de desigualdad, como explica el investigador argentino Axel Rivas, autor del estudio “América Latina después de PISA: lecciones aprendidas de la educación en siete países (2000-2015)”, “en nuestro país existe un incremento en la brecha de resultados entre los segmentos (cuartiles) de mayor y menor nivel socioeconómico (La República, 2016); estas conclusiones sino se revierten y al contrario avanzan, sería el equivalente a una victoria pírrica, ya que este tipo de segmentación no nos permitiría crecer como nación.

También existen avances en la erradicación del analfabetismo, aunque no lo hemos superado, como lo demostró la Encuesta Nacional de Hogares de 2012, que publicó que el 6,2% de la población entre los quince años o más no se sabe leer ni escribir.[11]

  •  Distribución en territorio nacional : Los últimos informes oficiales de la cantidad de instituciones estatales de 2016, que demuestra la prevalencia de las escuelas públicas en zonas rurales de nivel primario, el reporte del ministerio de educación se puede graficar de la siguiente manera:

 NÚMERO DE INSTITUCIONES EDUCATIVAS Y ÁREA GEOGRÁFICA, SEGÚN ETAPA, MODALIDAD Y NIVEL EDUCATIVO, 2016

Etapa, modalidad y nivel de las IIEE
que funcionan en el local
Gestión

Pública

Urbana Rural
Total 53 842 19 112 34 730
Básica Regular 1/ 52 129 17 469 34 660
Sólo Inicial 18 186 7 618 10 568
Sólo Primaria 20 906 3 612 17 294
Sólo Secundaria 4 371 2 379 1 992
Inicial y Primaria 3 903 1 053 2 850
Primaria y Secundaria 3 003 1 793 1 210
Inicial y Secundaria 28 13 15
Inicial, Primaria y Secundaria 1 732 1 001 731
  •  Continuidad de la política: Es una política permanente que pretende lograr una serie de objetivos plasmados en el Plan bicentenario[12] que se firmó febrero de 2011.(Centro Nacional de Planeamiento Estratégico – CEPLAN, 2011).
  •  Ejecutor de la política: El estado peruano en sus tres niveles, gobierno central, regional y local.
  • Control social: Está a cargo de las asociaciones de padres de familia, cuyas funciones están reguladas en el artículo 3 de la “Ley que regula la participación de las asociaciones de padres de familia en las instituciones educativas públicas”(Congreso de la República del Perú, 2005)

 

  1. INDICADORES CUANTITATIVOS
    • Gasto social: A partir del año 2016 se incrementó al 3.85% del 3.5% del Producto Bruto Interno (PBI), lo que equivale al 18% del presupuesto global nacional o a 24, 813 millones de nuevos soles; pero esta cifra es menor comparado con los demás países de Latino América, es por eso que en el Acuerdo nacional se proyectó se eleve paulatinamente al 6% del PBI, porque significará el refuerzo del real desarrollo del país, además de una fuente permanente de riqueza por parte de los estudiantes favorecidos.[13]
  •  Origen de los recursos: Recursos del Estado, principalmente obtenidos por la tributación.
  • Destino de los recursos: Centros educativos públicos de toda la nación.
  • Gasto per capita: Por estudiante de primaria es del 15% del PBI per capita.
  •  Gasto por habitante y localidad: El sector educación afirma que se invierte 1,000 dólares al año por estudiante.
  •  Periodo: Anual, determinado por el presupuesto nacional.

 

INDICADORES CUALITATIVOS

  • Alimentación escolar: Durante décadas se armaron y desarmaron programas en pro de la niñez, para el 2015 la tasa de desnutrición crónica infantil en niños de 0 a 5 años era de 14.4%, que entre las múltiples consecuencias estaba la del retraso en el crecimiento corporal, la talla no correspondía a la edad cronológica de los menores (de acuerdo a los Patrones de Crecimiento Infantil establecidos por la OMS).

Estos programas se brindan en zonas de pobreza o pobreza extrema, categorizados en los dos quintiles de mayor carencia, (Mapa de Pobreza 2006 de FONCODES), y ingresan a una lista para recibir la atención alimentaria, en los siguientes cuadros se puede observar los porcentajes según datos de 2015:

Instituciones y programas educativos en distritos en situación de pobreza con atención nutricional – Inicial – 2015

CONTEXTO Porcentaje del total
Nacional 77.4%
Urbano 70.7%
Rural 79.7%

Fuente: Estadística de la calidad educativa  – ESCALA (Ministerio de educación de Perú, 2016)

Instituciones y programas educativos en distritos en situación de pobreza con atención nutricional – Primaria – 2015

CONTEXTO Porcentaje del total
Nacional 87.4%
Urbano 87.3%
Rural 87.5%

Fuente: Estadística de la calidad educativa  – ESCALA (Ministerio de educación de Perú, 2016)

Como indique líneas arriba, uno de los programas nacionales más completos, es el vigente Qali Warma, que tiene como beneficiarios a todas las escuelas iniciales y primarias públicas y secundarias de las comunidades nativas de la amazonia peruana, con la finalidad de mejorar la atención, asistencia y permanencia en clases, a la fecha tiene  3.1 millones de niños de 58 mil instituciones públicas como usuarios con tendencia a subir a 3.8 millones en los siguientes meses.

Servicio alimentario del programa Qali Warma – Inicial – 2015

CONTEXTO Porcentaje del valor estimado
Nacional 94.0%
Urbano 88.0%
Rural 99.5%

 Servicio alimentario del programa Qali Warma – Primaria – 2015

CONTEXTO Porcentaje del valor estimado
Nacional 97.5%
Urbano 94.4%
Rural 98.5%
  • Horario: Dada a la diversidad geográfica y climática, los horarios de entrada y salida varían, iniciándose habitualmente desde las 7:00 horas en turno diurno. Las jornada mínimas tanto en inicial , primaria y secundaria, son las que siguen:

Jornadas mínimas de clases

ETAPA JORNADA DIARIA JORNADA SEMANAL JORNADA ANUAL
INICIAL 5 horas 25 horas 900 horas
PRIMARIA 6 horas 30 horas 1100 horas
SECUNDARIA 7 horas 35 horas 1200 horas

 En esta distribución del tiempo de la educación del menor, se debe también considerar el tiempo de traslado desde su hogar hacia la escuela, en el caso de las ciudades dependerá de la planificación vial y alternativas de movilidad, en el caso rural mayormente se realiza caminando, en el año 2006 se proyectó de esta forma:

 Tiempo promedio de traslado de casa a la escuela en zona rural – 2006

Etapa Promedio en minutos
Primaria 22.0
Secundaria 77.0

Fuente: Estadística de la calidad educativa  – ESCALA (Ministerio de educación de Perú, 2016)

  • Cantidad de alumnos por docente

El Ministerio de Educación indica que el número ideal de alumnos es 25 por salón de clases de inicial, 30 para primaria y 35 para secundaria, lo cierto es que se tiene registrado a 470, 635 profesores de educación básica regular pública que tienen bajo su responsabilidad a más de dos millones de alumnos (75% en zona urbana y 25% en zona rural), en la zona rural es donde se encuentran más problemas, se contabiliza casi 10,000 escuelas rurales unidocentes (profesores que deben enseñar a varios grados a la vez), teniendo un escaso 9% de centros de educación primaria de zona rural polidocentes.

Número de alumnos por docente – Inicial – 2015

CONTEXTO NÚMERO DE ALUMNOS
Nacional 16
Publico 17
Privado 13
Rural 14
Urbano 17

Fuente: Estadística de la calidad educativa  – ESCALA (Ministerio de educación de Perú, 2016)

Número de alumnos por docente – Primaria – 2015

CONTEXTO NÚMERO DE ALUMNOS
Nacional 15
Publico 15
Privado 13
Rural 14
Urbano 16

Fuente: Estadística de la calidad educativa  – ESCALA (Ministerio de educación de Perú, 2016)

Número de alumnos por docente – Secundaria – 2015

CONTEXTO NÚMERO DE ALUMNOS
Nacional 12
Publico 12
Privado 11
Rural 10
Urbano 13

Fuente: Estadística de la calidad educativa  – ESCALA (Ministerio de educación de Perú, 2016)

  •  Material escolar y calidad

Es el Ministerio de Educación es el encargado de  la “conceptualización, elaboración, adquisición y su distribución a nivel nacional” (Ministerio de educación de Perú, 2016), el cual ha invertido este año más de S/. 552 millones para mejorar la calidad del material entregado y dentro de su política intercultural se añadiría siete lenguas más[14] que el año anterior en los distintos textos para educación básica,  este material se describe en el siguiente cuadro:

Materiales entregados a centros educativos públicos – 2016

ETAPA ESCOLAR MATERIAL QUE SE ENTREGARÁ
Inicial ·      Cuadernos de trabajo para niños de 4 a 5 años

·      Módulos de biblioteca

·      Módulo de Psicomotricidad

Primaria Cuadernos de trabajo de Matemática y Comunicación; Cuadernillos y textos de Ciencia y Ambiente, Cuadernillos de Tutoría, Módulos de Biblioteca de Aula y Kit de ciencia y ambiente.
Secundaria Antologías Literarias, Cuadernos de Trabajo comprensión lectora, Cuadernos de trabajo de matemática y Texto de Persona, Familia y Relaciones Humanas.

Cuadernos de trabajo y Texto de Comunicación, Matemática; Historia, Geografía y Economía además de Texto y Guía de Actividades de Ciencia Tecnología y Ambiente.

kit de máquinas simples de Ciencia, Tecnología y Ambiente (material concreto).

Profesores Guía de Tutoría para Docentes, Sesiones de aprendizaje y Guías para el trabajo con padres de familia “Maestros y Padres: Los mejores aliados para el aprendizaje”.

Manuales para los docentes del área de Comunicación, Matemática; Historia, Geografía y Economía y Ciencia Tecnología y Ambiente.

ESTUDIANTES CON CEGUERA O SORDOCEGUERA (1312 alumnos) Textos de matemática y comunicación, principalmente adaptados en sistema braille y alto relieve.
Padres de familia Guías “Aprendemos juntos en familia”

 Debido al avance de la tecnología y de la generación existente y venidera en el uso de redes, es importante también señalar el grado de modernización, como es el uso de internet, que por una serie de causas el área en mayor retraso es la zona rural por su carencia de la infraestructura debida.

Locales educativos con acceso a internet – Primaria – 2015

CONTEXTO Porcentaje del total
Nacional 32.9%
Urbano 64.9%
Rural 10.4%

Fuente: Estadística de la calidad educativa  – ESCALA (Ministerio de educación de Perú, 2016)

Locales educativos con acceso a internet – Secundaria – 2015

CONTEXTO Porcentaje del total
Nacional 59.7%
Urbano 72.8%
Rural 27.7%

Fuente: Estadística de la calidad educativa  – ESCALA (Ministerio de educación de Perú, 2016)

  •  Condiciones físicas de la escuela

A pesar de la inversión difundida sobre el mantenimiento de colegios emblemáticos y creación de nuevos centros educativos y la ulterior demostración de corrupción que afecto a miles de alumnos, actualmente el porcentaje de colegios en buen estado es bajo, explicado en el cuadro siguiente:

Locales educativos públicos en buen estado – 2015

CONTEXTO PORCENTAJE DEL TOTAL
Nacional 16.0%
Urbano 19.0%
Rural 14.4%

Fuente: Estadística de la calidad educativa  – ESCALA (Ministerio de educación de Perú, 2016)

 Locales educativos con servicios de luz, agua y desagüe – 2015

CONTEXTO Porcentaje del total
Nacional 42.9%

Fuente: Estadística de la calidad educativa  – ESCALA (Ministerio de educación de Perú, 2016)

  •  Participación de los padres

En los últimos años poco a poco la educación se va modernizando y por ello estamos basados en el principio de democratizar y optimizar los servicios educativos; en el año 2008 se publica el informe de la organización “Niños del milenio, por la investigadora María Balarín intitulado “La calidad de la participación de los padres de familia y el rendimiento estudiantil en las escuelas públicas peruanas”, en él la autora concluye “que los padres de familia tienen una comprensión limitada sobre cómo se da el aprendizaje en las escuelas y cómo pueden apoyar a sus hijos. Casi ninguna escuela cuenta con estrategias para orientar la participación de los padres de familia en la educación. La comprensión que se tiene del aprendizaje es particularmente insuficiente entre las familias más pobres y menos educadas”. (Balarin, 2008)

 Bibliografía

Balarin, M. (2008). La calidad de la participación de los padres de familia y el rendimiento estudiantil en las escuelas públicas peruanas. Recuperado el 09 de 10 de 2016, de Niños del milenio: http://www.ninosdelmilenio.org/wp-content/uploads/2012/10/dt35.pdf

Calcagno, A. F. (2001). Ajuste estructural, costo social y modalidades de desarrollo en América. En El ajuste estructural en América Latina. Costos sociales y alternativas (págs. 75 – 97). Buenos Aires: CLACSO, Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales.

Centro Nacional de Planeamiento Estratégico – CEPLAN. (2011). Plan Bicentenario – El Perú hacia el 2021. Lima: Centro Nacional de Planeamiento Estratégico -CEPLAN.

Congreso de la República del Perú. (3 de Noviembre de 2005). Ley que regula la participación de las asociaciones de padres de familia en las instituciones educativas públicas. Recuperado el 13 de Octubre de 2016, de http://www.minedu.gob.pe/normatividad/leyes/ley28628.php

Congreso de la República Peruana. (17 de Julio de 2003). LEY GENERAL DE EDUCACIÓN – Ley Nro. 28044. Recuperado el 2016 de Octubre de 11, de Ministerio de educación de Perú: http://www.minedu.gob.pe/p/ley_general_de_educacion_28044.pdf

Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia – Unicef. (2005). Educación básica e igualdad entre los géneros. Recuperado el 10 de 10 de 2016, de Unicef: http://www.unicef.org/spanish/education/

La República. (Febrero de 11 de 2016). Prueba PISA: el Perú figura entre los países con mayor desigualdad educativa. La República.

Leao Rego, W. D. (2002). Democrcia integral y libertad justa. En Teoría filosófica política. La recuperación de los clásicos en el debate latinoamericano (págs. 123 – 138). Buenos Aires: CLACSO, Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales.

Ministerio de Educación – Perú. (2015). Evaluación Censal de Estudiantes (ECE) 2015. . Recuperado el 27 de 09 de 2016, de Oficina de Medición de la Calidad de los Aprendizajes : http://umc.minedu.gob.pe/wp-content/uploads/2016/03/Resultados-ECE-2015.pdf

Ministerio de educación de Perú. (23 de Junio de 2016). Escale – Estadística de la calidad educativa. Recuperado el 13 de 10 de 2016, de Escale – Estadística de la calidad educativa: http://escale.minedu.gob.pe/tendencias

Ministerio de educación de Perú. (11 de Marzo de 2016). Ministerio de Educación entregará material educativo para más de 5 millones de escolares. Recuperado el 10 de Octubre de 2016, de http://www.minedu.gob.pe/n/noticia.php?id=37139

  1. CEPAL. (2010). La hora de la igualdad: brechas por cerrar, caminos por abrir. Trigésimo Tercer Período de Sesiones de la CEPAL. Brasilia: CEPAL.
  2. CEPAL. (2016). Horizontes 2030: la igualdad en el centro del desarrollo sostenible. México: CEPAL.

Rodríguez Melendez, R. (2016). Vulnerabilidad y derechos de la niñez en América Latina. Recuperado el 08 de Agosto de 2016, de http://www.clacsovirtual.org/mod/resource/view.php?id=6293

Tavares Soares, L. (2016). Política social, crísis económica y ajuste fiscal: Los dilemas persistentes. Retos de la política social en América Latina en tiempos de freno económico, (págs. 1 – 7).

[1] Cuyo objetivo es impartir conocimientos útiles para un futuro asalariado, especializar al ciudadano para un posible futuro donde prima la competencia y dándole poca o nula atención a temas propios de las humanidades (filosofía, historia, educación cívica, etc)

[2] La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible y los Objetivos de Desarrollo Sostenible representan el consenso emergente en la búsqueda de un nuevo paradigma de desarrollo. Los ODS se desagregan en 17 Objetivos, acompañados de 169 metas. Los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible.- 4. Garantizar una educación inclusiva y equitativa de calidad y promover oportunidades de aprendizaje permanente para todos. (NU. CEPAL, 2016)

[3] El análisis del rendimiento de estudiantes a partir de unos exámenes que se realizan cada tres años en varios países con el fin de determinar la valoración internacional de los alumnos. Este informe es llevado a cabo por la OCDE, que se encarga de la realización de pruebas estandarizadas a estudiantes de 15 años. Aunque es considerado como un sistema “objetivo” de comparación, su formulación está sujeta a muchas críticas, por cuanto es un análisis meramente cuantitativo (POPKEWITZ 2013).

[4] La siguiente evaluación PISA se desarrolló a mediados de 2015, realizándose en 73 países y sus resultados se publicaran al concluir el presente año.

[5] Debido a que esta afirmación se invalidaba al no haber abarcado a todos los países del orbe.

[6] Debo señalar, que tampoco debemos de ser indiferentes a la forma de evaluación PISA, que no deja de ser un modo importado que se quiere acoplar a la realidad peruana, es decir, al aceptarla, nos regimos al estándar extranjero que además no es gratuito. Por lo tanto, Pisa es un importante referente para que por lo menos el tema educativo tenga la atención debida por parte de las autoridades.

[7] la educación peruana es de acceso universal para todo ciudadano dentro del territorio nacional, ya que, de acuerdo a la constitución nacional, en el artículo 17 expresamente señala lo siguiente: “Obligatoriedad de la educación inicial, primaria y secundaria La educación inicial, primaria y secundaria son obligatorias. En las instituciones del Estado, la educación es gratuita… El Estado garantiza la erradicación del analfabetismo. Asimismo fomenta la educación bilingüe e intercultural, según las características de cada zona”.

[8] Las políticas de inclusión universal en materia de salud y educación son instrumentos necesarios y complementarios de cualquier esfuerzo de cambio estructural progresivo, por que estos servicios son cruciales para la construcción de capacidades humanas y para el desarrollo del aprendizaje y las habilidades que demanda la cuarta revolución industrial. (NU. CEPAL, 2016)

[9] El carácter universal de la política social está en la garantía de acceso a cualquier ciudadano-  sin ningún tipo de restricción o condicionamientos – y no en la financiación exclusivamente fiscal. (Tavares Soares, 2016)

[10] “La educación es un derecho humano fundamental, y es inherente a todos los niños y niñas. Es crucial para nuestro desarrollo como individuos y de la sociedad, y contribuye a sentar los cimientos para un futuro fructífero y productivo. Velando por que los niños y niñas tengan acceso a una educación de calidad, basada en los derechos fundamentales y en la igualdad entre los géneros, estamos creando una onda expansiva de oportunidades que incidirá en las generaciones venideras.

La educación contribuye a mejorar la vida y a erradicar el círculo vicioso de la pobreza y la enfermedad, allanando el terreno para un desarrollo sostenible. A través de una educación básica de calidad, los niños y niñas adquieren el conocimiento y las aptitudes necesarios para adoptar formas de vida saludables…” (Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia – Unicef, 2005)

[11] En el ámbito de la igualdad, la educación juega un papel decisivo. Una menor segmentación del aprendizaje y los logros por niveles socioeconómicos, género, territorio y etnia permite reducir las brechas de desigualdad de una generación a la siguiente. Asimismo, dispone a las nuevas generaciones para insertarse productivamente en el mercado laboral y con mejores opciones de movilidad social y ocupacional a lo largo del ciclo de vida, lo que reduce futuras brechas salariales y de bienestar. Además, el conocimiento y la información constituyen hoy claves para ampliar el capital social y participar de la comunicación a distancia, elementos que a su vez son motores de inclusión social y de gestión de proyectos de vida. (NU. CEPAL, 2010)

[12] Proyecto Educativo Nacional ha propuesto seis objetivos a alcanzar al 2021: 1. Oportunidades y resultados educativos de igual calidad para todos y todas. 2. Estudiantes e instituciones que logran aprendizajes pertinentes. 3. Maestras y maestros bien preparados que ejercen profesionalmente la docencia. 4. Una gestión descentralizada y democrática que logra resultados y es financiada con equidad. 5. La educación superior de calidad se convierte en factor favorable para el desa – rrollo y la competitividad nacional. 6. Una sociedad que educa a sus ciudadanos y ciudadanas los compromete con su comunidad.

[13] Uno de los dilemas recurrentes es la ideología, traducida por políticas, que considera que la política social es apenas “gasto” –  descartando su rol en el desarrollo, como política Generadora, ella misma, de empleo e ingresos. (Tavares Soares, 2016)

[14] En 2015 fueron 12 lenguas originarias.

eruption

Imagen  —  Publicado: 23 marzo, 2017 en UN PSEUDO RORSCHACH - MIS CUADROS FAVORITOS
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¿Qué es aquello que puede generar la protesta popular? o ¿Cuál es el umbral de soporte para que un individuo se una con otros extraños y coincidan en tiempo y espacio para revelarse?, creo que la respuesta es la indignación, motivada por diversos factores como el abuso, la humillación o la injusticia. El presente ensayo “#NiUnaMenos en Perú”, se basa precisamente en un hecho histórico ocurrido el trece de agosto de 2016, una declaración nacional masiva, consecuencia del hartazgo de la forma como se juzgan los casos de feminicidio (consumados o de tentativa), a pesar del incremento de los mismos.

I. Antecedentes

La historia de la frase “ni una menos” tiene origen en el poema “Ni una muerta más” (1995) de la vate Susana Chávez, escrito como forma de denuncia contra los feminicidios ocurridos en Ciudad de Juárez – México, y quien años después sería asesinada; al poco tiempo intelectuales y comunicadores, frente al alarmante aumento de víctimas de feminicidio, utilizarían esas palabras como insignia de sus movilizaciones en Argentina, Chile, Uruguay y la más reciente ocurrida en Perú.

Tratándose de un ensayo que narra la experiencia peruana, podemos contextualizarnos en un medio eminentemente machista, que por años ha invisibilizado los casos de violencia contra la mujer, los ha asumido y normalizado, los convirtió en parte de la cotidianidad, cuyos actos en algunos sectores son considerados como “situaciones privadas”, con legisladores insensibles y juzgadores que basaban sus resoluciones muchas veces en prejuicios y que aún no aceptan el nuevo concepto, insistiendo en generalizar el asesinato de una mujer por la simple condición de serlo como un homicidio simple, a pesar de la obvia estructuración social y sin tener  en cuenta agravantes claves para calificar los niveles de crueldad, como bien indica la académica Charlesworth “…si se entiende la violencia contra la mujer no solo como un comportamiento aberrante sino como parte de la estructura de subordinación universal de la mujer, nunca se la podrá considerar como un asunto puramente “Privado.” (Charlesworth, 1997), pero lamentablemente así suele pasar en el país.

Es de destacar el rol del estado peruano para estar a la vanguardia de los acuerdos internacionales, como al suscribir el 23 de julio de 1981 y aprobar el 1 de junio de 1982 en el Congreso de la República peruano, la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer (18 de diciembre de 1979), lo que nos obliga a resguardar la seguridad de las mismas;  por el contrario, en este lapso  hemos sufrido retrocesos, tanto que vergonzosamente, de acuerdo al  informe del Observatorio de Igualdad de Género de América Latina y el Caribe (OIG) de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), somos la segunda nación de la región con mayor tasa de feminicidios; contrariando lo mencionado por Cook y Cusack:  “…por medio de la CEDAW, los estados miembros, conocidos como Estados Partes, aceptan la obligación de eliminar todas las formas de discriminación contra las mujeres y de asegurar la igualdad sustancial”. (Cook & Cusack , 2010).

II. Peruanas y el lento transito de reconocimiento real de sus derechos

Por razones históricas, no debería sorprendernos esa inacción estatal de violencia contra la mujer, si Perú fue el penúltimo país de nuestro continente en reivindicar elementales derechos ciudadanos a las mujeres, como fue el “voto”; mientras en otros países la mujeres ya ingresaban a la participación política, en la Asamblea Constituyente peruana de la década del treinta, el conservadurismo negó tal derecho a la mujer, a la cual relegaba a acciones exclusivamente domesticas; se ha tenido que debatir mas de veinte años para que recién el 7 de septiembre de 1955 se promulgue la ley N° 12391, que otorgaba a las mujeres el derecho a la ciudadanía, aunque debo recalcar que los efectos de esa ley fueron parciales, ya que también estaban impedidos de votar los iletrados y casualmente la mayoría de  mujeres lo eran, por las limitaciones al acceso de la educación. La espera concluiría con la Constituyente de 1979, que permitió el voto a iletrados y a que las mujeres participaran en los sufragios. Sin embargo, los derechos de participación, no solucionaron el amplio espectro de injusticias cometidas contra la mujer peruana, hablar de la vida republicana  reciente es narrar una gran dosis de tragedia, terror, incompetencia y corrupción, si ya para un peruano promedio la vida fue difícil en gobiernos tan funestos como los de García (1985 – 1990) o el de Fujimori (1990 – 2000), imaginémonos el rol que le toco vivir a una compatriota, cuya situación empeoraba si era de origen andino o nativo, con idioma materno distinto al oficial y en situación de pobreza, sumado a los estereotipos grabados en el inconsciente como la de “hombre proveedor” y “mujer cuidadora”, que para deconstruirlos no hace falta buenas intenciones sino hacerlo por la vía legal, como refiere Rocío Rodríguez Martínez: “En general, los gobiernos no se precipitaron a resolver esta situación. Tomaron una serie de medidas poco sistemáticas y de tono paternalista y asistencialista que poco han beneficiado a los sectores pobre. Los planes y proyectos para satisfacer las necesidades de las mujeres son de tipo benéfico, mientras que los gobiernos han realizado pocos o ningún estudio sobre la posibilidad de enfocar la problemática dentro del contexto de las decisiones a nivel de política económica nacional” (Rodríguez Martínez, 1994).

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III. Un nuevo tema en la agenda pública: el Feminicidio

Con el retorno de la democracia en el año 2000, gracias en gran parte de la participación ciudadana, se instaura un gobierno de transición con visión inclusiva, se pretendió hacer una serie de mejoras al país que en el camino se fueron atascando, pero ya las organizaciones civiles habían conocido su capacidad de fuerza mediante la protesta. Es en la primera década del milenio que se visibiliza la situación real de la mujer peruana, desde la disparidad en el ámbito laboral, las violaciones sin sanción, los estereotipos masificados hasta los asesinatos  por razones de género, resaltado en el informe del Observatorio de Igualdad de Género de América Latina y el Caribe (OIG) de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) de 2012 en la sección B “…que el indicador de muerte de mujeres ocasionada por su pareja o ex pareja intima , se ha mantenido constante en los últimos años y, aunque en rigor no es posible afirmar que la violencia de genero se ha incrementado en la región, la violencia en el espacio de la pareja se ha agravado”. (Observatorio de Igualdad de Género de América Latina y el Caribe, 2013). Fue muy difícil ingresar el tema del feminicidio en la agenda pública, quedará en el recuerdo la calidad de las opiniones que se oponían a su incorporación al código penal peruano,  algunas declaraciones marcadamente machistas y otras rebuscando razones e interpretándola como una ley peligrosa, no obstante, el tema ya se había mediatizado.

Es hasta el año 2009 que se publica el Plan Nacional contra la Violencia hacia la Mujer 2009-2015 y tanto el Ministerio Público como el Ministerio de la Mujer, publican sendas resoluciones ( la N° 216-2009-MP-FN, y la N° 110-2009-MIMDES), estas primeras normas determinaron la diferenciación en el registro de homicidios de mujeres si el presunto homicida es “la pareja o ex-pareja de la víctima o alguna otra persona incluida dentro de los alcances de la Ley de Protección frente a la Violencia Familiar, Ley 26260”.

Desde entonces se registran estadísticamente estas cifras,  que de acuerdo al “Resumen estadístico de violencia feminicida” que publica el ministerio de la mujer y poblaciones vulnerables, se da como sigue:

Años Feminicidio Tentativa Total
2009 139 64 203
2010 121 47 168
2011 93 66 159
2012 83 91 174
2013 131 151 282
2014 96 186 282
2015 95 198 293
2016 * 71 135 206
(*) Casos registros de enero a julio.

Del cuadro anterior, debo puntualizar que son solo los casos declarados, la cifra es superior debido al temor de la denuncia donde las mujeres sueles ser re victimizadas, además del notorio incremento (al menos de denuncias de casos de feminicidio o tentativa), lo que se estuvo haciendo durante esos años para aparentar ser un país preocupado en la lucha contra la violencia contra la mujer  fueron las autodenominadas “políticas de promoción a la mujer”, Pautassi lo resume de la siguiente forma: “nuevamente presento resaltar que las políticas y programas que hoy se presentan como de “promoción” de la mujer no sólo que no “promocionan” mejores oportunidades, sino que más perversamente consolidan la situación discriminatoria preexistente, reduciendo aún más las posibilidades de su desarrollo autónomo”. (Pautassi, 1999).

IV. Trece de agosto de 2016: #NiUnaMenos en Perú

La sensación que se vivía durante los años posteriores a 2009 fue la de indiferencia de las autoridades, la ignorancia de los juzgadores y una creciente ola de opinión mediante redes sociales, que cada vez cuestionaban más este actúar; el hecho es que en 2015 se presentaron casos con imágenes explicitas en cadena nacional de agresiones brutales grabadas por cámaras de seguridad y difundidas por diversos noticieros, por primera vez mostraron aquello que el ciudadano de a pie sabía cuando escucha pedidos de auxilio, oía sollozos no siempre anónimos, o miraba mujeres golpeadas asumiendo este tipo de violencia como parte de “su cultura”, lo que vimos por la pantalla fue todo el proceso de la bestialidad y testificaba cuan cobardes pueden ser las personas frente a estos actos. Los casos fueron seguidos por la prensa y a mediados de 2016 se conocieron las inexplicables sentencias a los agresores, en las cuales técnicamente los exculpaban de forma sospechosa y absurda; esto causo la indignación e inicio vía redes sociales a publicitar una marcha, donde se congregarían todas las personas cansadas de la injusticia y el prejuicio, la cita fue señalada para el trece de agosto y no faltaron quienes intentaron banalizar, ridiculizarla e incluso desprestigiar a quienes claramente habían sido las víctimas. El día acordado, se calcula asistieron más de 150 mil personas solo en la capital y el hecho se repitió en todas las plazas mayores de Perú; después de esa tarde las cosas habían cambiado, miles de mujeres descubrieron que no estaban solas y distintos grupos políticos sea por calculo o convicción comenzaron a agilizar la revisión del tema.

Aunque no debemos pecar de optimistas, ya que hay mucho el trabajo, el sistema continua siendo el mismo y la forma como se legisla igual, tal vez debiéramos tener muy presente lo que Facio escribió años atrás:  “un paradigma masculino, universal, abstracto, distributivo y neutral no es suficiente para un análisis de los derechos. Si los derechos son lo que podamos hacer de ellos, entonces allí existe la posibilidad de reconceptualizarlos como relaciones y no como cosas. Por lo tanto, no tenemos que aceptar la experiencia masculina como la medida de los derechos sino más bien reconocer la importancia de las experiencias cotidianas de las mujeres, como la base para un nuevo contenido substantivo de estos” (Facio, 1999) y en Perú ya hemos dado el primer paso.

Bibliografía

Charlesworth, H. (1997). ¿Qué son los “derechos humanos internacionales de la mujer”? En r. J. Cook, Derechos humanos de la mujer – Perspectivas nacionales e internacionales (págs. 55 – 80). Bogota: Profamilia.

Cook , R. J., & Cusack , S. (2010). Estereotipos de Género: Perspectivas Legales Transnacionales. Bogota: Profamilia.

Facio, A. (1999). Hacia otra teorìa crìtica del derecho. En F. L. Facio, Género y Derecho (págs. 15 – 44). Santiago de Chile: LOM Ediciones.

Observatorio de Igualdad de Género de América Latina y el Caribe. (2013). Informe Anual 2012. Los bonos en la mira: aporte y carga para las mujeres. Santiago de Chile: CEPAL.

Pautassi, L. (1999). Igualdad de derechos y desigualdad de oportunidades. Ciudadanía, Derechos Sociales y Género en América Latina. FLACSO – CONAMU, 65 – 90.

Rodríguez Martínez, R. (1994). Mujer y desarrollo. Reflexiones sobre el feminismo del norte y el desarrollo del sur. Estudio especial sobre la mujer en América Latina . América Latina Hoy, núm. 9, noviembre, 31-36.

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